Que si los 5 pesos que no tiene Sonia en un banco dominicano ni en el
extranjero o el discurso de Danilo, qué tal si hablamos de algo lindo, como la magia de ser y estar, de vivir pero de verdad verdad en el presente.
Desde que regresé a Santo Domingo no
hay un día que no me queje de los tapones o que no le miente la madre a algún intelectual
del volante, que no me queje de la ausencia de verde en casi todas partes y que
no le dé un boche a algún caminante matutino por no decir buenos días, Mamushka
le llama el síndrome del “Dominicanyol” y en más de una ocasión me ha mandado a coger una guagua y volver a Barahona.
Hoy salí de casa como protagonista de
musical de Hollywood (favor no imaginarse La La Land, si quiere alguna
referencia útil Anita la huerfanita me describiría muy bien) dejé la cara de
guardia en el día de ayer y me propuse disfrutar la ruta, sin importar el hecho de que el tapón
de la Kenneddy con Ortega y Gasset me esperaba sin falta, más bien hoy lo
esperaba con ansias, pues con el pasar de los días he hecho nuevos amigos sin darme
cuenta, personas que hacen que la larga espera por la luz verde casi no se sienta, como la morena
a la que le compro los guineos que controlan mi solitaria hasta llegar a mi
destino. En primera instancia no me llamaron la atención los guineos si no la
sonrisota que me regala desde que tomo esa ruta, al parecer mi coreografía mientras
escucho DESPACITO para olvidarme de las impertinencias de uno que otro
conductor la hacen reír, de alguna manera sentí que debía devolverle el favor
de alegrar mi estadía en aquella esquina, también están los dulce piropos del que vende fruta
acompañado de su tímido buenos días culpables de sacar mi segunda sonrisa del día y el AMET
de La Fantino Falco que después de varios días sacándole los dientes finalmente se
dio cuenta que no me daría por vencida y ya me dice buenos días, hoy no lo vi y puedo asegurar que durante varios metros sentí que me faltaba algo.
Aquí allá, qué más da, lo que soy y lo
que tengo para dar lo cargo a cualquier lugar. Ahora me tocó acá y está más que claro que de mi depende no pasarla mal.
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