Un año ha pasado desde aquel día que te vi partir, con los ojos aguados y la
voz quebrada me dijiste TE AMO, fue más lo que te pudieron decir mis ojos
ahogados en llanto que mi voz ausente por el dolor de tu adiós. Cuantas
decepciones y amarguras vividas durante esos primeros días, que parecían
detenidos en el tiempo, sin esperanza de un feliz final. Me volví
débil ante la presencia de tu recuerdo y la ansiedad relevo mi razón. Envuelta
en la más absurda melancolía me oculte del mundo y desee desaparecer, solo el
grave sonido de tu voz era capaz de calmar mi angustia y devolverme el
equilibrio. Anhelaba aquella última vez que te pude tener cerca y deseaba
desesperadamente volver a estremecerme con tus palabras llenas de esperanza.
Pero sin darnos cuenta todo cambio y aquella magia entre los dos ya no
existía más.
Yo me aferraba a tu recuerdo, codiciaba esos momentos junto
a ti, me negaba a dejarte ir y como siempre estuviste ahí sosteniéndome a pesar
de la ausencia de ese amor que un día nos unió. Por qué te fuiste te
reclame mil veces y no había respuesta alguna que calmara mi pena. De
pronto no supe más de ti y la locura me embargo, no entendía, no podía creer
que me habías abandonado a mi suerte, no podía entender el porqué de tu
ausencia.
Con el paso de los días creí encontrar fortaleza para de una
vez por todas aceptar tu adiós, pero caía una y otra vez por aquella misma voz
que días atrás me levanto.
Paso el tiempo, el dolor ahora es menor, creo que te he olvidado,
pero aún no se…
A veces me sorprendo diciendo al viento TE AMO acompañado de
tu nombre, pero solo eso. Ansío saber de ti, pero sé que aún no es tiempo,
que, aunque el dolor es menor las huellas de ese amor aún están presentes,
desvanecidas por las heridas causadas por la desesperación, pero presentes por
aquellos años increíbles que pasamos los dos.
Estés donde estés solo espero que te encuentres bien.
Que la felicidad y la sabiduría del creador te acompañen y la fuerza con la que
algún día me sostuviste te sostenga ahora en cada momento de debilidad ante la
vida.
Te amo es la despedida más sincera que puedo darte, porque
si bien ya no eres parte di mi vida, sigues siendo parte de mi esencia, de mi
crecimiento y mi afán cada día y solo un ser que me entrego tanto como tu puede
merecer.
Gracias por todo y perdón por aquello que no supe entender...