Mis ojos solo reflejan tristeza por causa de tu ausencia, mis
labios arden por la falta de tus besos y mi cuerpo pide a gritos la presencia
de tus brazos confortando mi corazón. Un corazón que no encuentra paz desde el
momento de tu despedida, que se endurece con las amargas lágrimas derramadas
cada día, unas lágrimas que parecen no tener descanso y cuya única función es
transformar mi rostro en amargura y depresión. Por qué te fuiste cómo pudiste
solo decir adiós y dejarme aquí deseando más de ti, deseando poder sentir solo
un instante más la seguridad que me das, deseando sentir que tus palabras eran
verdad. Te amo o te odio como saber la diferencia entre dos sentimientos tan
fuertes capaces de incitar los pensamientos más profundos y a veces los más
absurdos. Lloro por estar consciente de que te perdí y sentir la necesidad de
ti o lloro porque me abandonaste a mi suerte y decidiste hacer de tu vida una
vida mejor sin mí.
Maldito amor que me consume y me hace desvariar. Mi ansiedad
aumenta y con ella mi insomnio, el dolor de mi cuerpo estresado lo empiezo a
notar y la sensación de un cerebro agotado no es posible ignorar; y todo por
ti. Serás tú merecedor de este sufrimiento que me destroza o seré yo la única
responsable de este dolor. El tiempo es el único capaz de aclarar estas dudas
que hasta ahora parecen no tener respuestas solo espero que no sea demasiado
tarde.