domingo, 14 de marzo de 2010

Un triste adiós

Mis ojos solo reflejan tristeza por causa de tu ausencia, mis labios arden por la falta de tus besos y mi cuerpo pide a gritos la presencia de tus brazos confortando mi corazón. Un corazón que no encuentra paz desde el momento de tu despedida, que se endurece con las amargas lágrimas derramadas cada día, unas lágrimas que parecen no tener descanso y cuya única función es transformar mi rostro en amargura y depresión. Por qué te fuiste cómo pudiste solo decir adiós y dejarme aquí deseando más de ti, deseando poder sentir solo un instante más la seguridad que me das, deseando sentir que tus palabras eran verdad. Te amo o te odio como saber la diferencia entre dos sentimientos tan fuertes capaces de incitar los pensamientos más profundos y a veces los más absurdos. Lloro por estar consciente de que te perdí y sentir la necesidad de ti o lloro porque me abandonaste a mi suerte y decidiste hacer de tu vida una vida mejor sin mí.

Maldito amor que me consume y me hace desvariar. Mi ansiedad aumenta y con ella mi insomnio, el dolor de mi cuerpo estresado lo empiezo a notar y la sensación de un cerebro agotado no es posible ignorar; y todo por ti. Serás tú merecedor de este sufrimiento que me destroza o seré yo la única responsable de este dolor. El tiempo es el único capaz de aclarar estas dudas que hasta ahora parecen no tener respuestas solo espero que no sea demasiado tarde.