Demasiado triste...
Bajo esta costra de hueso y piel, que es mi cabeza, hay una constancia de angustias, no como un punto moral, como los razonamientos de una naturaleza imbécilmente puntillosa, o habitada por un germen de inquietudes dirigidas a su altura, sino como una decantación en el interior, como la desposesión de mi sustancia vital, como la pérdida física y esencial. Antonin Artaud, Le Pèse-Nerfs, 1927
miércoles, 23 de febrero de 2011
martes, 8 de febrero de 2011
Gracias!
Gracias mis amigos bellos
por tomarse un tiempecito -oh es tiempito que se dice- y pasar por aquí, dejen
sus coments please ya sean para animarme o criticarme jajajajajajaja, al final
amabas ayudan.
Lauram
sábado, 5 de febrero de 2011
Mi BB y yo
He odiado esa COSA desde la primera vez que lo vi, pues no podía creer como tantas personas se habían rendido a los pies del BlackBerry. Al parecer por más grande que sea la cartera de una mujer el tan afamado instrumento de comunicación no parece caber en ninguna, es increíble las espectaculares combinaciones entre el “cover” y la vestimenta, lo cual J no es algo exclusivo de solo mujeres y ni hablar de la atención inmediata que recibe su sonido inconfundible o su vibrado intenso, sin importar que está haciendo el poseedor de tan “preciado” articulo este “siempre” es atendido.
La verdad eso no es nada más que vanidad y no
se compara con el hecho de aquellos que se han olvidado que las personas a su
alrededor también son dignas de atención y se enfocan tanto en las
conversaciones “on-line” que nos hacen sentir ignorados a aquellos que nos
encontramos a su lado.
¡Durante varios meses me vi aludida por mis
amigos para que fuera poseedora de tan “necesario” aparato de
comunicación, pero mi reacción casi inmediata ante tal sugerencia era NO! Me
declare anti-BB, daba increíbles sermones de porque no tener uno, lo declare un
instrumento innecesario en mi vida y con toda la seguridad y determinación
que me proporcionaban mis convicciones afirmaba que la compra de un BlackBerry era totalmente innecesaria y que
el efecto zombi que producía en todos aquellos que lo poseen no me pasaría a mí.
Bueno lamentablemente caí (como dice un
amigo “NO TODAS LAS BATALLAS SE LE GANAN A LA SOCIEDAD”). Y en el mismo momento
que el pensamiento, tan solo el pensamiento de adquirir uno apareció en mi cabeza,
sentí que me había traicionado, pero aun así lo hice y sin darme cuenta me he
trasformado en pocos días en aquellos que tanto he criticado.
Pero como siempre de todo en la vida algo se
aprende, confirme una vez más que antes de lanzar palabras al aire en contra de
alguien debemos de ponernos en sus zapatos y analizar desde allí la situación.
Pues mi rabia y descontento no son por el aparato si no por los seres humanos
que a veces somos víctimas de nuestra vanidad, ignorancia y egoísmo.
Quien no haya sufrido lo que yo, que no me de
consejos/ Sófocles
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