sábado, 15 de octubre de 2011

Un día cualquiera

El día de ayer empezó como todos, un corre corre porque me cogió el sueño, un comentario atrevido de Mamushka que hace que me despierte explota' de risa y reflexiones fugaces entre la ducha, el té y el saludo madrugador de mis hijos de cuatro patas.

Entre el corre corre recordé el cumpleaños de un amigo y saqué un tiempecito pa’ felicitarlo como se merece y arranque a trabajar. Como de costumbre tarde, pero recibida con hermosas sonrisas. To' normal (el mismo ajetreo de siempre) pero como a mí me gusta complicarme la existencia se me ocurrió la idea de hacer algo especial para el cumpleañero. Llamé al conjunto de bebedores colegas pa’ que me orientaran del licor store más cercano donde pudiera conseguir un “pote” como regalo a un asiduo bebedor, no hubo ninguno que no me tachara de “jabladora” y alcohólica. Decidida a salir en busca del romo, recordé que no tenía combustible suficiente -como siempre- así que me encomendé a Dios y pedí que por favor el jeep no me dejara enganchada en algún tramo de la vía. Gracias a el Papaupa apareció Kat, siempre dispuesta a poner su salud mental, tranquilidad y armonía en peligro de extinción por mi culpa, así que la arrastre conmigo al licor, bajo el solazo de medio día, sin aire acondicionado y propensa a partirse la boca por un "frenon" de esos que se dar cuando ando acelera'.

Llegamos al licor store y como dos perfectas idiotas preguntamos dónde era que estaba la cosa, el tipo que nos recibió nos miró con cara de incredulidad al preguntarle donde estaba el BARCELO IMPERIAL, el caballero no podía creerlo, cómo era posible que no conociéramos tal aparente tesoro de la humanidad, pero na’ pagamos, un par de minutos más tarde regalo entregado. 

Después de tal ajetreo me atacó el hambre así que decidimos ir a la universidad a presenciar uno de los seminarios (ahí siempre dan pastelitos y vainas finas pa' entretener al público). Una nube gris se posó sobre mí al enterarme de que Bertalanffy me partió, después de tanto joder y hasta encaramarme en tremendos tacones para una bendita exposición, el caballero me quemó, en ese momento desee no haber regalado el bendito romo y usarlo como disipador de tristeza, pero ya era tarde para eso y en la vida real las cosas trabajan de otra manera, hay que levantarse y seguir. Fue justo después de tal reflexión que decidí bajarle un "chin" al drama, trabajar en aquello que depende de mí y soltar todo con lo que en definitiva no puedo hacer na'.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Mi amoor! que día el tuyoo ehh!!! Y que resolviste con transito? =(

hehehe ah! y yo tampoco se cual es el Barcelo Imperial :s