lunes, 6 de febrero de 2017

10:22

Muchas de mis decisiones se han basado en argumentos creados por mis más inocentes sentimientos, apoyadas por mi enorme corazón y por qué no mi fragilidad y baja autoestima, otras bajo los efectos de momentos de extrema felicidad y una supuesta sensación de plenitud, muy pocas han sido tomadas bajo el dominio de la razón o con base en las estadísticas y probabilidades que tanto calculo. Soy pura emoción, impulsividad, optimismo, pasión. Tristemente casi siempre enfoco todo eso y mis energías en cosas poco productivas.  


No importa el total de horas libres que pueda tener durante toda la semana, los domingos definitivamente son mis días favoritos. No entiendo la magia de sus horas matutinas, solo sé que cada domingo tiende a envolverme en un manto de paz, de gratitud y de encuentro. Que bonito poder tener un momentito de felicidad solo con aquello que poseemos en ese instante, sin el anhelo de algo más, la plena conciencia de donde estás.

Desearía que todos los días fueran como mis domingos, pero me perturba la idea de que esa realidad me impida apreciar esto que pasa el séptimo día de la semana.

¡Oh conciencia humana, no te conformas con nada!

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