Ay si este cuerpo hablara - susurraba aquella mujer vestida de
deseo y erotismo, mientras el sólo hacía acto de presencia y guardaba con
recelo palabras de las cuales se creía el dueño. ¿Pero acaso eran necesarias
aquellas palabras para despertar el deseo disimulado por la sutileza de
aquella dama???? sutileza que no tardó en
esfumarse cuando las exigencias de su cuerpo rebasaban su decoro. Se acercó
a él con pasos decididos a darlo todo, rozó su cuerpo, tentó su boca, mas
él nunca la beso. Me preguntaba cómo pudo aquel hombre rechazar tal invitación,
cómo pudo soportar la cercanía de ese cuerpo hambriento y de esos labios
esperanzados. Y mientras ella retrocedía con ese aire de altura que siempre
mantuvo ante aquel rechazo, era evidente el arrepentimiento de un hombre que
jugaba a ser caballero. Ella se dispuso a dejar la escena y postergar su
espera, mientras el aguardaba por algo más, yo del otro lado del mundo apostaba
a la debilidad humana y esperé verla retroceder y caer ante la imponente
presencia de aquel ser… aun esperamos él y yo
Y esa noche aprendí lo que es ser una dama y cuanto sufre un
caballero.
No hay comentarios:
Publicar un comentario