Bajo esta costra de hueso y piel, que es mi cabeza, hay una constancia de angustias, no como un punto moral, como los razonamientos de una naturaleza imbécilmente puntillosa, o habitada por un germen de inquietudes dirigidas a su altura, sino como una decantación en el interior, como la desposesión de mi sustancia vital, como la pérdida física y esencial. Antonin Artaud, Le Pèse-Nerfs, 1927
martes, 7 de junio de 2011
No hay peor prisión ni más dura esclavitud
que una mente ocupada por sus propias obsesiones/ Ignacio Larrañaga
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