viernes, 11 de junio de 2010

Carta a un amigo perdido


Ganas de no sentir nada es lo que siento ahora. De no recordar ni un segundo lo vivido, de no desear que estés a mi lado, de no estar aquí pensando ahora en ti.
“No quieres oírme ja!!!!!, que casualidad yo tampoco a ti. No necesito del sonido de tu voz, mis exigencias son otras en este momento y dudo que las palabras sirvan para algo”.
Un error tras otro, un paso hacia adelante y dos hacia atrás, pero basta ya, llegue al límite de lo irracional, ya mi locura por ti no existe más.

Por qué esperar caer hasta lo más profundo para poder alzar la cabeza y decir basta, no lo sé, tal vez es solo una más de las fallas en mi sistema, pero como escuche alguna vez “Nuestra mayor gloria no está en no caer jamás, sino en levantarnos cada vez que caigamos" así que a alzar el vuelo y empezar otra vez.

Tan solo me queda darte las gracias por la lección, por ensenarme que cada día de la forma más extraña la vida me muestra que aún me falta mucho por aprender, que el arrepentimiento no sirve de nada y la cabeza esta sobre mi cuerpo como muestra de su jerarquía y a esta es a quien debo seguir.
Con un abrazo fuerte me despido y con los mejores deseos de que algún día no te tengas que tragar tus palabras.

Lauram


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