jueves, 25 de junio de 2009

360º

En solo tres meses todo mi mundo se puso de cabeza, mi vida tomo otro rumbo y sentí que mis sueños se hacían cada vez más y más inalcanzables, las metas huían de mí y aquello que alguna vez conocí como perseverancia y ganas de triunfar ya no existían en mi interior.

El 4 de noviembre del 2004 al poner los pies en la universidad por primera vez el corazón se me acelero, y mis ojos no hallaban un punto fijo hacia dónde mirar; apresure el paso, mientras que mi inseguridad me hizo pensar que todos los que se encontraban a mi alrededor sólo se concentraban en verme, en criticar lo que llevaba puesto y murmurarles a los compañeros del lado “esa es nueva”.

A paso de corre caminos llegue al edificio donde tomaría la primera clase, subí las escaleras (esta vez de manera más segura) miraba los letreros guías para no perderme. Al fin encontré el aula. Ahí empezó mi tormento.

La primera clase fue la de matemáticas, mi materia favorita durante los años de colegio y en la que pensé que sacaría las mejores calificaciones todos los trimestres, ya que aparte de que me gustaba soy buena resolviendo cualquier problema matemático, pero esa destreza la vi alejarse en el mismo instante en que el profesor empezó a dar la clase.

El profesor era uno de esos que parecían una carretilla explicando, mientras yo estaba entendiendo el primer ejercicio ya él estaba terminando la clase. Pero ese no fue el único causante de mi estrés y constante dolor de cabeza, también tenía dos profesoras que parecían media peleadas con la vida, una era mi profesora de Lengua Española I, esta se la pasaba hablándonos con palabras raras como si quisiera que no la entendieran y la otra de Ser Humano y Sociedad que explicaba la clase como tres veces durante dos horas y aun así no se entendía lo que decía.

Durante las últimas cuatro semanas del trimestre me levantaba pidiéndole a Dios que el trimestre finalizara, ya no aguantaba la presión, era demasiado para mí. Acostumbrada a obtener excelentes calificaciones en el colegio y amante de las matemáticas y ahora ver el trabajo que me daba comprender tareas que me mandaba la profesora de Lengua Española y no comprender más del 60% de lo que explicaba el profesor de matemáticas en dos horas, me parecía insólito.

Al fin o por desgracia llegó la novena semana, una semana definitiva en la que tenía que decidir si retiraba o no Matemáticas, pues ya me estaba yendo mucho mejor. Consulte con el profesor de la materia y me dijo que iba bien (gran sorpresa que me lleve) que con empeño pasaría el examen y la materia en “B”.

Una semana pasó y llegó el momento definitivo, el examen final. En el momento en que el examen fue puesto en mis manos sentí que todo se había borrado de mi cabeza y no fue sólo un sentimiento fue una realidad, por más que leía y leía el examen no recordaba nada, en ese momento pensé que debí haber retirado esa materia, que no daba para ser ingeniera, pues si esto era Matemática I como sería la II y todas las que seguían.

En el momento en que me sentí más desesperada y hasta con deseos de llorar el profesor se pone frente a mí y me pregunta ¿quiere una “C”? por un momento lo dudé, una “C” me parecía una mediocridad comparado con las notas que había obtenido antes, pero la tenía que aceptar, era preferible una “C” y no una “F” en mis calificaciones, estaba segura de no poder pasar ese examen.

Al finalizar el trimestre ya me sentía bien, por fin había terminado mi pesadilla.
Mis calificaciones no fueron todas como esperaba, pero al menos ya podía respirar.

De eso hacen ya varios años y aun no dejo de pensar en el giro de 360º que dio mi vida, en lo duro que fue empezar a volar con mis propias alas y bajo mis propias reglas para alcanzar mis metas.


4 comentarios:

Franciquito dijo...

Dedicado a mis queridos 04.
A veces las cosas parecen ser imposibles, pero no lo son. Solo un poco mas interesantes. Lo cual mas tarde nos hace valorar aquello que tanto nos costo alcanzar.

Unknown dijo...

MIerrr lau ... Esa pesadilla se llama RR!!! Diosssssssss todo un racing.... Esa sensacion de propeeee. no se me kito nunca... Todavia en mi pasantia, senti ke no encajaba!!! al menos no en mi carrera... !!! para muestra un boton, no tengo ni un amigo en ellaaa!!!... so ke vivan los ingenierosssssssss!!!

Jesús Veloz   dijo...

hahaha, la oda al prope! deberias publicarla en INTEC, un poco de crítica constructiva: entiendo lo que quisiste expresar con el título, sin embargo un giro de 360° te deja en la misma posición en que empezaste :P, entonces entiendo que aunque quisiste exagerarlo un chin, el adecuado es 180° :P

Franciquito dijo...

Gracias Jesus al momento de pensar en el titulo analice lo mismo. Pero ya sabes este es mas popular, la gente acostumbra a decir para simbolizar un gran cambio.